| Todos recordamos
la primera vez que realizamos algo importante en nuestra vida, algunas
las recordamos más cercanas que otras. Yo recuerdo mi primer
modelo de Naciones Unidas muy claramente. Recuerdo el temor de subir
al podio, el temor de dar una política de estado como también
el de hacer una resolución y tener la valentia de presentarla.
Todas estas vivencias se juntan y construyen una experiencia de
enorme dedicación y pasión en mi vida, mas grande
de la que me imaginaba al ir a mi primer modelo y dar mi primera
política de estado en un podio.
Mi nombre es Juan Andrés Mesías,
tengo 15 años y soy estudiante del Colegio Americano de Quito.
He participado en Naciones Unidas desde tercer curso, este será
mi séptimo modelo. En este CAMINU XVIIII presidiré el
Consejo Permanente de OEA el cual me permitirá apreciar esta
actividad de Naciones Unidas desde una nueva perspectiva al ser
mi primera presidencia. Sin duda, será un gran reto que requiere
mucha responsabilidad y que espero cumplirlo con total excelencia.
Para mí, en las Naciones Unidas el respeto
se junta con la tolerancia y estos dos valores se deben juntar con
dos actividades importantes, el dialogo y el escuchar a los demás.
Ese complemento de valores y actividades se han constituido en la
base fundamental de mi experiencia en Naciones Unidas. Hay bastante
diferencia entre el dialogo y una conversación así
como lo hay en oír y escuchar. Conversar, se puede conversar
de cualquier cosa, del colegio, de una fiesta o simplemente de la
vida en si, mientras que para dialogar se necesita algún
tema en especifico y se necesita que las dos personas estén
dispuestas a escuchar al resto. Aprender a escuchar es una destreza
fundamental que se debe practicar al participar de los modelos de
Naciones Unidas. Es esencial aprender a escuchar para poder debatir
y dialogar de los temas que nos conciernen a todos nosotros. La
intolerancia y el irrespeto lleva a grandes conflictos por lo tanto
tenemos que entender que dos valores primordiales para vivir placenteramente
son la tolerancia y el respeto, para vivir de una manera armónica
con los seres humanos que nos rodean.
Los modelos de Naciones Unidas han abierto mi
mente a tener un pensamiento crítico el cual se complementa
con las enseñanzas en clases. Después de dos anos
de arduo trabajo y dedicación a esta actividad puedo darme
cuenta de que las Naciones Unidas me ha brindado una experiencia
inmejorable. Siempre he escuchado a los adultos decir que en nosotros
están las manos del mundo. Ahora me pregunto ¿cómo
podemos tener el mundo en nuestras manos si es que muchos adolescentes
no conocemos las realidades que giran alrededor nuestro? Ahora comprendo
la importancia de las Naciones Unidas y comprendo la importancia
de esta actividad ya que es indispensable que los adolescentes estén
al tanto de lo que ocurre en el mundo: de guerras, del racismo,
de la pobreza y de otros conflictos para que de esta manera puedan
tener al mundo en sus manos y saber como manejarlo.
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