| Mi nombre es Daniela
Rosero, tengo 17 años y estoy en tercero de Bachillerato
“Sociales” del colegio Isaac Newton.
En CAMINU XVIIII estaré presidiendo la Corte
Interamericana de Derecho Humanos.
He participado en modelos de Naciones Unidas desde los catorce años
y he asistido a más de nueve modelos recibiendo premiaciones,
incluyendo el CIONUBI VIII en el cual presidí el Comité
Ético Ambiental.
El modelo de Naciones Unidas me ha enseñado
mucho para el desarrollo de mi vida, en la actualidad puedo decir
que ha sido base fundamental para la formación de mi carácter
y de mis creencias, por lo tanto, veo el hecho de representar al
mismo en el rol de presidenta como una forma de agradecimiento por
tantas experiencias recibidas. Mi objetivo es dar todo de mí
para que las propuestas sean dirigidas por las riendas del diálogo
y el entendimiento.
Estoy convencida de que los jóvenes somos
el presente de la patria y del universo entero, por esto la voz
que años atrás era menospreciada, hoy ha logrado cosas
nunca antes vistas, y que se basan simplemente en nuevas visiones,
pensamientos frescos y esencias únicas que día a día
pueden crecer si son tomadas en cuenta y si se les da la importancia
necesaria.
No se puede hablar de Derechos Humanos sino solo
dejando atrás el egoísmo y rompiendo la burbuja es
como se puede lograr que naciones devastadas, se levanten con la
frente en alto y mostrando siempre que los obstáculos están
ahí para sobrepasarlos sin ninguna dificultad.
El hecho de representar al Secretario General
dentro de un comité es una ardua labor que no se logra simplemente
con el querer sino con el resultado de experiencias y conocimientos
que puedan en conjunto impulsar al correcto desarrollo de la agenda
del día.
Mi mayor deseo es que en este CAMINU, mi último
modelo también, queden huellas marcadas en los delegados
de menores años para que sigan surgiendo entes proactivos
que apoyen al correcto desenvolvimiento de una sociedad que para
un futuro debe llegar a ser lo suficientemente tolerante como para
aceptar el pensamiento de los demás antes que el colectivo
como una regla de vida.
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