Como lo señala el Director
General de la UNESCO, “los estudios y los hechos prueban la
eficacia de la educación como arma contra la pobreza. La
alfabetización mejora la reflexión crítica,
la salud, la planificación familiar, la prevención
del sida. Una sociedad alfabetizada favorece la participación
de los adultos en la educación de sus hijos”.
La educación nos permite saber, hacer, convivir y ser, dicho
de otro modo, nos permite desarrollar la totalidad de nuestro potencial
como seres humanos. Esto comprende el aprendizaje de la vida social
y del trabajo solidario en pro del desarrollo humano sostenible,
respetuoso de la diversidad de experiencias y circunstancias del
hombre, y de los derechos que las generaciones venideras tienen
sobre el planeta.
En la actualidad, los adelantos de la Educación
Para Todos, previstos en los Objetivos del Milenio, no son lo suficientemente
rápidos como para que todos los países cumplan con
lo previsto de aquí a 2015. Según cómputos
recientes, hay unos 72 millones de niños que todavía
no están escolarizados y se calcula que alrededor de 774
millones de adultos –dos tercios de ellos, mujeres- no han
tenido oportunidad de aprender a leer y escribir. Los últimos
cálculos indican que 23 países corren el riesgo de
no lograr la educación primaria universal de aquí
a 2015 y otros 86 tal vez no alcancen el acceso igualitario a la
educación de niños y niñas ni siquiera en esa
fecha. El cobro de la matrícula en la escuela primaria, que
constituye un obstáculo importante para el acceso universal,
se aplica todavía en 89 de los 103 países que se examinaron.
Las oportunidades para los adolescentes y los jóvenes que
han abandonado los estudios siguen siendo escasas en muchos países
en desarrollo. Las tareas de aumentar el número y la calidad
de los maestros, mejorar la gestión de las escuelas y del
sistema educativo, llegar a los grupos menos favorecidos y marginados,
y hacer frente a las consecuencias del VIH y el SIDA, requieren
de medios más innovadores e intensivos.
Es preciso intensificar la cooperación
y la coordinación, de modo que los esfuerzos conjuntos sean
efectivos y los recursos se aprovechen de la manera más eficiente.
Iniciativas como la Conferencia CAMINU del Colegio Americano de
Quito colaboran con el propósito de conseguir una Educación
de Calidad en el país. Éste es un espacio que genera
opinión, discusión y profundas reflexiones que orientan
la creatividad de los jóvenes hacia la búsqueda de
originales soluciones para los problemas que aquejan al mundo en
general, y a nuestro país en particular.
No perdamos de vista la responsabilidad que tienen
las instituciones educativas de provocar cambios importantes en
la mentalidad de los jóvenes, salir de los espacios estrechos
de las aulas y entregar una visión más amplia de la
realidad; así como impulsar el desarrollo de los valores
fundamentales para la convivencia pacífica de las sociedades.
Es hora de establecer un serio compromiso que utilice nuestra mejor
arma: la educación, para luchar contra la inequidad, la pobreza
y el hambre.
La coordinación
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