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clausurar nuestro modelo el año pasado, el mundo veía cómo la comunidad
internacional respondía a los ataques a la población civil, que
en Libia protestaba en contra del régimen de Gadafi, en el contexto
de la llamada Primavera Árabe. Luego de la autorización por parte
del Consejo de Seguridad a las fuerzas de la OTAN para intervenir,
los rebeldes consiguieron llegar a Tripoli y terminar con el gobierno
y la vida de Gadafi. Sin embargo, las protestas en varios países
de la región han continuado y en Siria la situación se ha vuelto
más compleja con el pasar de los meses, pues el gobierno de Al Assad
sigue atacando a quienes protestan y la comunidad internacional
está dividida sobre cuál debe ser su respuesta.
Las protestas de la Primavera Árabe tienen en común la lucha de
la ciudadanía, y especialmente de los jóvenes, por cambiar la larga
historia de opresión política en sus países, y por encontrar para
sí mismos espacios de expresión, y una participación más activa
en la política. Entre sus herramientas más efectivas está el internet.
El uso de redes sociales por parte de los jóvenes de la primavera
árabe influye de manera importante en facilitar la organización
de protestas políticas sin líderes visibles y en procurarse la atención
del resto del mundo. A final de cuentas, internet es una poderosa
herramienta que permite a las personas ejercer su derecho a la libertad
de expresión casi sin intermediarios y con un público potencial
de cientos de millones.
El surgimiento de nuevas tecnologías de la información y comunicaciones
ha estado acompañado de una discusión global sobre la libertad de
expresión. Mientras el internet es utilizado por jóvenes alrededor
del mundo para organizar protestas a favor de sus exigencias legitimas,
muchos otros lo utilizan como una fuente permanente y gratuita de
contenidos protegidos por derechos de autor. Así, los gobiernos
del mundo han volcado su atención hacia cómo regular los espacios
online. Al tiempo que algunas ven en la tecnología una amenaza al
control que ejercen sobre su país, otros intentan regular la información
que se comparte en internet con el propósito de defender los derechos
de propiedad intelectual. Debido a la inmensa efectividad del internet
y otras tecnologías de la información en generar y transmitir contenidos,
una de las dimensiones de la discusión está en la ponderación entre
la seguridad estatal -o la permanencia en el poder- y la libertad
de expresión, o en su defecto, entre una correcta protección de
los derechos de propiedad intelectual y el garantizar la libertad
de expresión.
La discusión sobre el derecho a la opinión, sin embargo, no ha estado
limitada geográficamente al Medio Oriente y Estados Unidos. La libertad
de expresión ha sido uno de los temas controversiales también en
la esfera política ecuatoriana. Los distintos procesos judiciales
en contra de periodistas y medios de comunicación en Ecuador han
traído consigo la controversia sobre cuáles deben ser los límites
a la libertad de expresión, y qué tan sensibles deben ser los oficiales
electos a comentarios que se emiten en su contra. El debate entre
el gobierno y la prensa tradicional ha estado centrado en cuál es
el papel que los periodistas y comunicadores deben jugar en una
democracia. El tema se ha llevado incluso a instancias internacionales
introduciendo así la pregunta sobre qué tan efectivo es el Sistema
Interamericano de Derechos Humanos -que incluye a la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos-
en supervisar el cumplimiento, y así garantizar, los derechos consagrados
en los distintos tratados regionales sobre la materia.
CAMINU XVIII aborda el tema de la libertad de expresión desde múltiples
ángulos y con distintos enfoques. En los plenarios de la Asamblea
General hablaremos sobre el acceso a la información y las capacidades
de comunicación, que supone no sólo el derecho a expresar las opiniones
sino a recibirlas y tener los medios, tecnológicos o de cualquier
otra naturaleza, para hacerlo; en la Asamblea General también discutiremos
la estabilización del Medio Oriente luego de la Primavera Árabe.
De la misma manera, en OEA uno de los temas en discusión será la
necesidad de proteger los derechos de autor en internet.
Asimismo, este año por primera vez, simularemos el Human Rights
Commmittee, órgano creado por el Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos para supervisar su cumplimento. En este comité
se abordará el tema de la libertad de expresión en Venezuela y Ecuador,
así como temas relativos a la tortura, y a la participación de grupos
minoritarios en el proceso político.
Por segundo año consecutivo, tendremos una Corte Interamericana
de Derechos Humanos que decidirá sobre casos relativos a no-discriminación
en base a preferencia sexual, desaparición forzada en el contexto
de denuncias sobre fraude electoral, y la responsabilidad del Estado
sobre violaciones cometidas por parte de grupos paramilitares.
Los temas que abordan la libertad de expresión estarán acompañados
de temas relevantes para la comunidad internacional como: la re-construcción
post-conflicto en Sudan del Sur, el programa nuclear de Irán, el
rol de microcrédito en el desarrollo económico, el rol de las mujeres
en el desarrollo sostenible, el uso de energías renovables, y la
situación en las islas Malvinas, entre otros.
Nuestro modelo será particularmente enriquecedor este año pues contaremos
con la participación de colegios de Panamá, Venezuela y Colombia,
así como de varias provincias del Ecuador. Por esto, CAMINU XVIII
promete ser uno de los modelos más interesantes en años recientes.
Como siempre, el Colegio Americano de Quito busca brindar a los
estudiantes que asisten a nuestra conferencia la mejor experiencia
educativa en simulaciones de Naciones Unidas en el Ecuador.
Bienvenidos.
¡¡CAMINU XVII está en marcha!!
Rafael Corral
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